Historias de acogida

  • 11 Nov , 2014, 12:34

Historias de acogida

Empezamos un nuevo curso con la cabeza llena de ideas nuevas, proyectos nuevos y mucho, mucho entusiasmo. Pero no queremos disfrutar solos de esta experiencia, queremos tenerte cerca para que nos conozcas mejor, nos aportes ideas y esfuerzos, ilusión, apoyo y compañía… Para que así, juntos, piedra a piedra, construyamos una gran catedral, nuestra Fundación Acogida, tal y como expresó muy bien una de nuestras voluntarias.

Los cimientos ya están asentados gracias a nuestras tres familias acogedoras, presentes desde el momento inicial de este proyecto, que concibieron la idea desde su experiencia de familias acogedoras y juntos fueron avanzando hasta conseguir la construcción del complejo “Casa de la Almudena”.

Ellos invirtieron su tiempo, su dinero y sus ilusiones en construir estos cimientos y en implicar a personas e instituciones para que el fraguado fuese más consistente. Pero no nos confundamos: esta gran obra, esta catedral, no es fruto de un empeño personal, sino, sobre todo, de una experiencia. La experiencia de ser familias acogedoras, que comprendieron el bien que suponía primero para ellos mismos, el abrir su casa a las necesidades del mundo y para los niños y niñas que acogían el permanecer en el seno de una familia a la espera de volver con su familia biológica o de adopción.

Porque cuando uno tiene en el corazón el acogimiento los horizontes se ensanchan y la acogida se extiende. De aquí surgen los proyecto de la casa maternal y del centro socioeducativo. Los cimientos quedan asentados y se va poniendo piedra sobre piedra para culminar la catedral.

La casa maternal es un espacio, una casa, en la que conviven hasta cinco madres jóvenes (entre 18 y 25 años) que han asumido en solitario la responsabilidad de la maternidad a pesar de su precaria situación socioeconómica. Durante la estancia en la casa se les provee de todas sus necesidades materiales básicas y se trabaja con ellas para que puedan asumir sus responsabilidades integrales y sean capaces de sacar adelante por si mismas a sus hijos. No sólo en el plano económico sino también en el afectivo. Convivir en el mismo espacio físico con las otras familias, ver como conviven con sus propios hijos, tanto biológicos como acogidos, es la mejor escuela para aprender a ser madres.

Por otra parte el centro socioeducativo se plantea como la apertura de este espacio físico y humano a las familias del barrio que presenten riesgo de exclusión social o problemáticas de diversos tipos y a las que llegamos a través de las actividades de apoyo al estudio, de música, de teatro, de deporte, etc., planteadas para los chicos y chicas de 6 a 16 años.

Como veis cada piedra tiene su pequeña historia particular que vamos a ir contándoos desde el punto de vista de los arquitectos (es decir de la familias acogedoras) de los artesanos (o lo que es lo mismo los voluntarios, los donantes, los técnicos) y desde el pueblo que acude a la catedral para cobijarse (las madres, los niños acogidos, las familias del barrio…) Así vamos a construir juntos nuestra Fundación Acogida. Y os lo vamos a contar.