Historias de acogida (2). El artesano minucioso.

  • 26 Nov , 2014, 13:38

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Celebrando el cumpleaños de una de nuestras niñas.

¡Qué importantes son los artesanos en las grandes construcciones! Hacen trabajos imprescindibles, a menudo minuciosos y de una gran belleza, pero también, en muchos casos, imperceptibles al ojo humano en su singularidad pero que unidos a otros crean un conjunto armonioso y bello. Son detalles, a veces tan pequeños o tan escondidos que sólo los podemos ver si alguien nos los muestra.

Hoy os voy a mostrar uno de esos detalles, labor minuciosa de un artesano, que construyen día a día nuestro centro socioeducativo. No sé si sabéis que por las tardes vienen al centro cerca de 40 chavales para que les ayudemos con sus deberes, para jugar al fútbol o para participar en nuestros talleres de música, juegos de mesa, etc., pero no reciben sólo eso. Reciben también a todas las personas que les acogen dándoles su tiempo, su conocimiento, su trabajo.

Aquí juega un papel importantísimos Esther como coordinadora del centro socioeducativo, su trabajo podría ser meramente administrativo: encajar horarios, distribuir niños, coordinar voluntarios…, pero no lo es. He visto cómo se relaciona con todos los niños y niñas, cómo se preocupa de que vengan, y vengan contentos, de darles la merienda, de charlar con ellos, de interesarse por sus familias, de hablar con los padres e incluso de visitar a los tutores para tener un contacto directo con el colegio y ver cómo podemos ayudar a estos chavales más y mejor.

He visto cómo se relaciona con los voluntarios y con el resto de los trabajadores, cómo los anima e implica en el día a día del centro, haciéndonos partícipes a todos de sus preferencias y desvelos, para que se conviertan también en nuestras preferencias y desvelos. Para que también los acojamos en nuestras mentes y en nuestros corazones.

Para mí esto es un ejemplo de esas maravillosas piezas que son en sí mismas una obra de arte y que a veces pasan desapercibidas en el conjunto de la catedral, pero que sin ellas la catedral no se entendería en todo su esplendor.